Señor,
hoy vengo a Ti con el corazón cansado y la mente inquieta.
A veces mis pensamientos corren más rápido que mi fe
y mi interior se llena de ruido, dudas y temores.
Te pido que aquietes mi mente,
que calmes mis pensamientos
y que me ayudes a soltar aquello que no puedo controlar.
Regálame Tu paz,
esa paz que no depende de las circunstancias,
la paz que nace de confiar plenamente en Ti.
Enséñame a vivir el presente,
a respirar con calma,
a confiar en que todo está en Tus manos
y que incluso lo que no entiendo hoy
tiene un propósito mayor.
Cuando la ansiedad me visite,
recuérdame que no estoy solo(a),
que Tú caminas conmigo
y que nada me falta cuando descanso en Tu amor.
Que Tu luz llene mi mente,
Tu paz abrace mi corazón
y Tu presencia sea mi refugio.
Amén.
